El pasado 21 de julio a las siete en punto, los familiares escucharon que la máquina que vigilaba el pulso de Maxine se detuvo. Apenas fue sacado el cuerpo de Maxine de la habitación, Don comenzó a respirar cada vez más lento, hasta que dejó de existir cuatro horas después, terminando con una vida llena de amor tal como empezó: juntos.


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