El personal del hospital Novosibirsk, Rusia, recibió al propietario de Masha, un hombre jubilado de una aldea cercana. Después de unas semanas murió pero su fiel compañera siempre estuvo ahí y lo sigue estando.
Al principio Masha recorría algunos kilómetros para cuidar un rato de la casa, pero con el tiempo se instaló fuera del hospital, donde permanece con la esperanza de un día ver salir a su dueño.
Los empleados del hospital de Novosibirsk le han tomado cariño y la cuidan. Y aunque ya una familia intentó adoptarla y llevársela, Masha volvió al día siguiente, explica Telecinco
¿Será que a Masha le vayan a hacer su estatua como a Hachiko?


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